El día 11 de Agosto, en el condado de Exeter, Reino Unido, murió James Mourylan Tanner, a la edad de 90 años. Profesor de Salud Infantil y Crecimiento en la Universidad de Londres, fue el líder mundial en el estudio del crecimiento desde muchas perspectivas. Con la información obtenida de su estudio longitudinal Harpenden, hizo una enorme contribución al conocimiento del crecimiento humano. Describió en forma exhaustiva las características del empuje puberal de crecimiento, analizó junto con Andrea Prader el fenómeno del catch up en niños recuperados de desnutrición o de enfermedad, describió la primera teoría de los mecanismos posibles de mediatización del catch up, teorías que a la luz de los conocimientos actuales se encuentra ahora reforzada, creó un sistema de evaluación de la madurez esquelética altamente elaborado, y un sistema de predicción de la estatura final, publicó los primeros trabajos sobre tratamiento con hormona de crecimiento en la deficiencia de somatotrofina, el síndrome de Turner, de Silver Russell, y en muchas otras condiciones, preparó un sistema de evaluación del desarrollo puberal universalmente utilizado. Junto con su amigo Robert Fogel (Premio Nobel de Economía) expandió en todo el mundo su concepto del crecimiento como “espejo de la sociedad”, promoviendo el uso del crecimiento en grupos de población como un indicador positivo de salud y bienestar general de las poblaciones. Incluso postuló el crecimiento como un indicador moral del bienestar de las poblaciones ya que expresa como ningún otro la mayor o menor equidad con que se distribuye el bienestar en las poblaciones. Realizó también significativas contribuciones al conocimiento en genética del crecimiento, antropometría del deportista y de la mujer, crecimiento fetal, y crecimiento comparado.
Su actividad científica motivó el acercamiento de una multiplicidad de profesiones y especialidades. Su Departamento de Crecimiento y Desarrollo en el Institute of Child Health fue un lugar de encuentro científico de clínicos, pediatras, nutriólogos, endocrinólogos, genetistas, dismorfologistas, antropólogos, sociólogos, y hasta economistas. Recibía a los visitantes con una gran cordialidad y un especial encanto personal. Junto con Reginald Whitehosue, maestro en antropometría de muchas generaciones, examinaba los datos que le mostraban de cualquier lugar del mundo con un enorme interés, haciendo sentir a sus interlocutores como en su casa. Convencido de que el crecimiento y desarrollo era más que todo un área en la que se intersectan la fisiología, la psicología y la sociología, fue uno de los iniciadores de la Sociedad de Biología Humana, y editor de Annals of Human Biology por casi 20 años . Fundó la Asociación Internacional de AuxologÍa (del griego auxos, aumentar, crecer) Junto con Frank Falkner, Francis Johnston, y otros.
Tanner apoyó la iniciativas latinoamericanas de estudios de crecimiento en muchas p oblaciones, principalmente en Cuba (con José Jordán) y en Venezuela (con Mercedes López de Blanco), estimulando a los países a construir sus propias tablas de crecimiento. En Buenos Aires visitó el Servicio de Crecimiento y Desarrollo del Departamento de Pediatría del Hospital Italiano en 1984.
Jim tenía un fino sentido de humor, que transmitía aun en sus escritos científicos. Recuerdo una vez que estábamos hablando sobre adolescencia, y le pregunté sobre el significado fisiológico que
podría tener la barba en el hombre (¿ para qué podría servir ?), ya que algunos libros decían que era un rasgo de atracción sexual, y otros autores decían que era para amedrentar al adversario en épocas prehistóricas. Y él me respondió “tal vez haya dos tipos de barbas”-
Jim murió en paz, en compañía de su querida esposa Gunilla.
La pediatría de todo el mundo le debe mucho. Su recuerdo perdurará entre nosotros por muchos, muchos años.
Horacio Lejarraga
Crecimiento y Desarrollo, Hospital Garrahan
Buenos Aires, 20 de Agosto, 2010