Consenso
de Fibrosis Quística
IX
Aspectos nutricionales y gastroenterológicos
1
Valoración del estado nutricional
2
Balance energético
3
Estimación de los requerimientos energéticos
4
Valoración de la malabsorción
5
Enzimas pancreáticas
6
Respuesta inadecuada al tratamiento con enzimas
7
Recomendaciones para el manejo nutricional
8
Guía para el apoyo nutricional
La
importancia del estado nutricional en la sobrevida a largo plazo
de pacientes con FQ ha sido bien documentada. El REGLAFQ (Registro
Latinoamericano de FQ) demuestra que más del 50% de los
pacientes se encuentra por debajo del 3er percentilo de peso
y el 46,7% por debajo del 3er percentilo de talla. La adecuada
valoración del estado nutricional y la terapéutica
oportuna han probado restablecer los depósitos energéticos
mejorando la capacidad para el ejercicio, la fuerza de los músculos
respiratorios y la respuesta frente a las infecciones respiratorias.
No existe ninguna razón probada para aceptar el fallo
en el crecimiento de estos pacientes. Todo centro de seguimiento
debe incluir la asistencia nutricional y gastroenterológica
como parte del tratamiento habitual.
1.
Valoracion del estado nutricional
Es
esencial monitorear el crecimiento y el desarrollo de lactantes,
niños y adolescentes con FQ comparando con tablas aceptadas
en la SAP. Deben ser medidos y pesados en los controles habituales,
cuyos registros puedan observar los padres. Es necesario considerar
la talla de ellos para poder evaluar si una baja estatura es
de origen genético o representa una alteración
del crecimiento.
Se
deben investigar signos de desnutrición (piel, faneras,
mucosas, dientes, etc.) en el examen clínico y evaluar
la composición corporal por los diferentes medios disponibles:
pliegues cutáneos, circunferencia braquial, etc. Este
dato cuantifica las reservas grasas, cuya disminución
acompaña las etapas de deterioro clínico.
2.
Balance energético
En
el momento del diagnóstico es importante establecer el
tipo de dieta que recibe el paciente y el grado de malabsorción.
La
evaluación de la dieta a través del interrogatorio,
o bien mediante un recordatorio de tres días, ayuda a
corregir malos hábitos alimentarios, mejorar la calidad
calórica y conseguir un mejor ajuste de enzimas pancreáticas.
El
balance energético se establece analizando lo que se
consume, las pérdidas digestivas y el estado de hipermetabolismo.
Los
pacientes recibirán una dieta libre, el 40% de las calorías
como grasas, 15-20% como proteínas y un aporte calórico
total entre 110 y 150% de las calorías recomendadas.
3.
Estimacion de los requerimientos energeticos
El
gasto metabólico basal (GMB) puede ser evaluado de acuerdo
a las ecuaciones establecidas por la OMS, sumando un coeficiente
establecido por actividad (CA): en cama GMB x 1,3; sedentario
GMB x 1,5; activo GMB x 1,7.
De
acuerdo al grado de afectación pulmonar: moderada: VEF1
40-69% sumar a la actividad 0,2; severa: VEF1 menor de 39% sumar
a la actividad 0,3 (por ejemplo: GMB x (CA-0,3).
El
requerimiento estimado para un paciente con afectación
moderada estaría entre el 120 y 130% de la recomendación
dietética americana (RDA).
4.
Valoracion de la malabsorcion
Aproximadamente
el 85% de los pacientes tienen insuficiencia pancreática
exocrina y requieren suplementos enzimáticos en todos
los alimentos que ingieren. Existe una clara correlación
entre el genotipo y la función pancreática. La
suficiencia pancreática se evalúa en relación
a la capacidad de absorción de las grasas y no debe ser
aceptada en forma definitiva, por lo que estos pacientes deben
ser controlados con la prueba de Van de Kamer (cada tres meses
en el primer año y anualmente en niños mayores).
El
diagnóstico inicial de malabsorción debe hacerse
con esta prueba en una recolección de 72 hs y sin enzimas.
Otros
métodos:
-
análisis microscópico de la materia fecal (Sudán).
-
esteatócrito.
-
peso de la materia fecal.
La
determinación de quimiotripsina y de elastasa pancreática
E1 son métodos directos para evaluar la función
pancreática exocrina.
La
esteatorrea de una insuficiencia pancreática se define
como una excreción que, por lo menos, duplica los valores
establecidos por el método.
El
seguimiento clínico puede realizarse mediante la observación
de:
-
dolor abdominal.
-
intolerancia a alimentos grasos.
-
características de las deposiciones.
-
distensión abdominal.
-
estado nutricional.
5.
Enzimas pancreáticas
La
indicación de enzimas y el manejo de las dosis deben
ser evaluados por el gastroenterólogo o nutricionista
de un centro de referencia.
Las
enzimas pancreáticas se encuentran disponibles en el
mercado local en concentraciones de 4.000 a 25.000 U de lipasa
por cápsula con cubierta entérica. Nunca deben
romperse los gránulos y recordar que ante la exposición
al calor, a la humedad o a la luz son inactivadas.
El
método más práctico consiste en administrar
enzimas según el peso del paciente. Debe comenzarse con
1.000 U lipasa/kg/por comida para niños menores de 4
años y 500 U lipasa por kilo para los mayores de 4 años.
En las colaciones se administrará la mitad de la dosis.
Deben evitarse las comidas numerosas y pequeñas.
Los
lactantes deberán recibir entre 2.000 y 4.000 unidades
de lipasa por cada 120 ml de fórmula o en cada alimentación
al pecho, lo que equivale a 450-900 unidades de lipasa por gramo
de grasa ingerida. El cálculo sobre la base de la grasa
ingerida se considera el más correcto y para todas las
edades se establece en una media de 1.800 unidades de lipasa
por gramo de grasa (entre 500 y 4.000 U). En promedio, un lactante
ingiere 5 g de grasa por kilo por día, mientras que un
adulto 2 g/kg/día. Es importante establecer cuáles
son realmente las comidas principales y con mayor contenido
graso.
Existe
gran variación individual en la respuesta a las enzimas.
Cambios en la dosis o el preparado comercial pueden requerir
ajustes por varios días. Pacientes que reciben más
de 2.500 U lipasa/kg/por comida deben ser evaluados. Dosis superiores
a 6.000 U/kg/por comida han sido asociadas con colonopatía
fibrosante y estenosis colónica. Se recomienda no utilizar
dosis que superen las 10.000 unidades de lipasa/kg/por día.
Se establecen cuidados especiales sobre el uso de enzimas de
alta concentración.
En
pacientes que requieren altas dosis de enzimas debe considerarse
la posibilidad de hiperacidez gástrica y déficit
de excreción de sales biliares. En tales casos, la administración
de bloqueantes H2 y de ácido ursodeoxicólico,
respectivamente, permite disminuir ese elevado requerimiento
enzimático.
Actualmente,
se aceptan como productos de mayor efectividad aquéllos
que se presentan en cápsulas con microtabletas o microesferas
con cubierta entérica.
Los
preparados de alta concentración (>20.000 U/cápsula)
podrán ser indicados en pacientes adolescentes y adultos
con insuficiencia pancreática severa.
Se
debe informar sobre el tiempo de efectividad (30-40 minutos),
por lo que deben ser administradas al comienzo o en la mitad
de una comida y evitar productos excesivamente ácidos
o alcalinos. No mezclarlas con fórmulas lácteas.
Debe
recomendarse que no queden restos de enzimas en la boca, ya
que son irritantes de la mucosa.
6.
Respuesta inadecuada al tratamiento con enzimas
La
respuesta inadecuada al tratamiento enzimático se define
por la persistencia de los signos de malabsorción o bien
por dificultades en la ganancia adecuada de peso.
Deben
considerarse:
1
Factores dietéticos:
-
Excesiva cantidad de jugos.
-
Omitir la toma de enzimas con colaciones.
-
Excesivo número de colaciones.
-
Pobre ajuste de la dosis de enzimas sobre comidas ricas en grasas.
2
Pobre adherencia al tratamiento:
-
Dificultades en la administración a lactantes.
-
Factores psicológicos en la etapa escolar.
-
Poco apoyo de instituciones educacionales.
-
Negación al tratamiento durante la adolescencia.
-
Deseo de perder peso.
3
Presencia de patologías gastrointestinales
asociadas a la fibrosis quística:
-
Hiperacidez gástrica.
-
Reflujo gastroesofágico.
-
Malabsorción de lactosa.
-
Parasitosis, especialmente giardiasis.
-
Síndrome de intestino corto.
-
Enfermedad celíaca.
-
Enfermedad de Crohn.
7.
Recomendaciones para el manejo nutricional
En
cada control deben hacerse recomendaciones dietéticas
y, especialmente, en las etapas de mayor dificultad en el crecimiento:
-
el primer año de vida.
-
La adolescencia.
-
etapas de alta actividad.
-
exacerbaciones infecciosas y más aún cuando son
frecuentes.
-
cuando no se recupere el peso luego de una exacerbación.
-
embarazo y lactancia.
El
momento del diagnóstico es muy importante para establecer
pautas de nutrición sin crear tensión excesiva
sobre la necesidad de recibir dietas hipercalóricas.
Se
debe recordar que los pacientes con FQ tienen alto riesgo de
desarrollar déficit de ácidos grasos esenciales.
Alimentación
materna
Los
lactantes con alimentación materna deben recibir igual
dosis de enzimas que los alimentados con fórmulas artificiales.
Se debe prestar especial atención a su crecimiento y
a las posibles complicaciones metabólicas: hipoproteinemia,
hiponatremia, alcalosis. Debe monitorearse el nivel de proteínas
plasmáticas y de electrólitos, sobre todo en los
primeros tres meses de la vida. En épocas de calor se
recomendarán suplementos de sodio (de 3 a 4 mEq/kg/día).
Progresión
de la dieta en lactantes
Los
lactantes con buena progresión ponderal recibirán
el esquema dietético sugerido para lactantes sanos con
la correspondiente dosis de enzimas. En aquellos que no progresen
adecuadamente, se evaluará el uso de fórmulas
sin lactosa o bien hidrolizado de proteínas con suplemento
de polisacáridos y aceite de cadena media. Es adecuado
incluir sal en la dieta del lactante en las primeras papillas.
Se recomendará no usar alimentos con almidón con
insuficiente cocción.
Niños
de 2 a 5 años
Es
una etapa crítica en lo que se refiere a selectividad
de comidas y conductas individuales frente a ellas. Asimismo
aparecen conductas negativas frente a la ingesta de las enzimas.
En esta etapa aprenderán a recibir las cápsulas
sin abrirlas. El equipo médico estará atento a
estas manifestaciones para la oportuna consulta de orientación
psicológica.
Niños
de 6 a 12 años
En
la etapa escolar y de eventos sociales (cumpleaños, competencias,
etc.) comienzan las dificultades de sentirse diferente al requerir
medicación cada vez que se alimentan. El equipo de salud
deberá informar a los docentes y apoyar a la familia,
como así mismo hablar con el niño sobre estas
dificultades.
Adolescentes
Es
una etapa de alto requerimiento energético debido a la
alta velocidad de crecimiento, el desarrollo endocrino y el
alto nivel de actividad física. Las infecciones respiratorias
son comunes en esta etapa, por lo que aumenta el requerimiento
energético.
El
retraso del desarrollo que acompaña a un estado nutricional
deficitario crea un importante estrés en los varones.
El deseo de ser delgadas se acompaña de una inadecuada
alimentación en las mujeres. Debe realizarse un estricto
monitoreo del crecimiento cada tres meses y las recomendaciones
deben establecerse en un franco diálogo con los pacientes.
Suplementos
vitamínicos
Los
pacientes con insuficiencia pancreática deberán
recibir suplementos de vitaminas liposolubles, sobre todo vitaminas
A y E. Los déficit de vitamina D se han demostrado en
aquellos pacientes con deficiente exposición solar o
enfermedad hepática colestática. Los requerimientos
de vitamina K no están adecuadamente establecidos salvo
durante los tratamientos con antibióticos.
Las
vitaminas son mejor absorbidas si su ingesta coincide con algún
alimento que requiera enzimas pancreáticas.
Dosis
sugeridas:
Suplemento
multivitamínico: se sugiere la suplementación
con un polivitamínico para todas las edades (contenido
aproximado de 5.000 UI de vitamina A y 400 UI de vitamina D).
Suplemento
de vitamina E:
0-6
meses 25 UI/día
6-12
meses 50 UI/día
1-4
años 100 UI/día
4-10
años 100-200 UI/día
mayores
de 10 años 200-400 UI/día
(No
sobrepasar las 1.000 UI/día)
Suplemento
de vitamina K:
0-12
meses: 2-5 mg /por semana (2 veces por semana si recibe antibióticos
durante las exacerbaciones);
mayores
de 1 año, 5 mg dos veces por semana si recibe antibióticos
o si presenta enfermedad hepática colestática.
Se
recomiendan suplementos de hierro en dosis habituales y suplementos
de zinc y cobre.
8.
Guia para el APOYO nutricional
El
primer nivel en el soporte nutricional consiste en mejorar la
calidad energética de lo que se consume. Es necesario
analizarlo desde los hábitos individuales de cada paciente
y no pensando en aumentar drásticamente la cantidad de
lo que se consume.
En
una segunda etapa se intentará con productos comerciales
de alta densidad calórica, intentando que éstos
no reemplacen comidas habituales.
La
dieta deberá ser absolutamente libre, salvo situaciones
de restricciones específicas por mal manejo de la malabsorción.
La
conducta alimentaria, la dinámica familiar, las alteraciones
psicológicas y los problemas socio-económicos
están firmemente ligados a la enfermedad crónica
y tienen una importante repercusión sobre la nutrición.
En una evaluación integral del paciente, todos estos
ítem serán tenidos en cuenta para futuras decisiones
terapéuticas.
El
momento de la comida es un momento estresante para las familias
de un paciente con fibrosis quística en base a las recomendaciones
dadas por el equipo de salud. Es importante informar que se
debe evaluar la evolución del crecimiento más
que el resultado puntual de una comida.
Debe
prestarse atención a los problemas que se relacionan
con la toma de enzimas, sobre todo en niños mayores.
Indicaciones
de apoyo nutricional
Debe
considerarse el apoyo nutricional en aquellos pacientes que
cumplan uno de los siguientes criterios:
-
Menores de un año con falta de progreso adecuado por
un lapso de 2 meses o recuperación sin una velocidad
adecuada.
-
Menores de 5 años: Peso para talla menor de 85% del ideal,
pérdida de peso durante 2 meses o estancamiento del peso
por 2 a 3 meses.
-
Entre 5 a 18 años: Peso para talla menor de 85% del ideal,
pérdida de peso durante más de 2 meses, estancamiento
en la ganancia de peso durante 6 meses.
-
Mayores de 18 años: Peso para talla menor del 85% del
ideal, pérdida de peso mayor o igual al 5% de su peso
habitual durante por lo menos 2 meses de duración.
La
adecuación P/T debe ser analizada en un contexto que
evalúe también una ganancia de peso y velocidad
de crecimiento adecuados.
Alimentación
enteral
Cuando
no se logra mejorar el estado nutricional mediante técnicas
no invasivas, como los suplementos orales o el tratamiento de
las alteraciones de la conducta relacionadas con la alimentación,
el próximo paso es la alimentación enteral.
Distintos
estudios han observado los siguientes beneficios de esta técnica:
1) mejoría de la composición corporal, 2) aumento
de la fuerza muscular, 3) sensación de bienestar, 4)
autocontrol de la ganancia de peso, 5) mejoría de la
imagen corporal, 6) desarrollo de caracteres sexuales, 7) reducción
del deterioro durante las exacerbaciones pulmonares, 8) rehabilitación
nutricional en candidatos al trasplante.
Antes
de indicar alimentación enteral debe considerarse:
-
valoración de la tolerancia a la glucosa.
-
aceptación del método por el paciente y la familia
para una rápida salida al domicilio.
-
adecuada información al paciente y su familia.
Vías
de acceso
Las
sondas nasogástricas pueden ser utilizadas en pacientes
menores de 2 años y por períodos cortos (menores
de 2 meses).
En
pacientes mayores de 2 años y por un período superior
a los 2 meses se sugiere utilizar gastrostomías percutáneas
por vía endoscópica o con intervención
quirúrgica y posterior colocación de botón
para alimentación enteral. No se considera indispensable
valorar el reflujo gastroesofágico para esta técnica
o la necesidad de realizar rutinariamente técnicas antirreflujo.
La
yeyunostomía no ha demostrado ser un acceso útil
debido a la frecuencia de complicaciones malabsortivas.
Fórmulas
En
pacientes con malnutrición se recomiendan fórmulas
con hidrolizados de proteínas y ácidos grasos
de cadena media. En pacientes sin severo deterioro nutricional
se ha comprobado que fórmulas enteras con alta densidad
calórica son bien toleradas.
Para
aumentar el contenido energético se han sugerido suplementos
de TCM o polisacáridos. Se debe ser cuidadoso con el
agregado de hidratos de carbono en etapas de descompensación
respiratoria con tendencia a la retención de CO2.
Modo
de empleo
En
el paciente descompensado se utilizarán estos suplementos
durante las 24 hs. En pacientes que recobran la capacidad de
alimentación se indicarán como suplementos nocturnos.
En todo plan la perfusión deberá realizarse mediante
bomba de infusión. Se recomienda que el aporte calórico
supla la mitad del aporte total recomendado.
Sobre
la administración de enzimas no se han podido dar respuestas
adecuadas, salvo ofrecer una dosis habitual al comienzo de la
nutrición enteral, otra en el medio de la noche y otra
al final de la perfusión.
Complicaciones
Entre
las complicaciones más frecuentes se incluyen el reflujo
gastroesofágico que deberá ser adecuadamente tratado
con antiácidos y medicación proquinética,
la irritación local en el lugar del ostoma, la intolerancia
a los carbohidratos. Otra serie de complicaciones son aquéllas
que se relacionan con la contención familiar en una indicación
que debe sostenerse por tiempo prolongado.
Nutrición
parenteral
Es
una metodología destinada a situaciones especiales: resecciones
intestinales, pancreatitis, intolerancia o fracaso de la vía
enteral, déficit severo del crecimiento, malabsorción
severa. No existen pruebas suficientes para recomendar su uso
por tiempo prolongado.
Arch.
Argentinos de Pediatría/1999/ Vol 97:3
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