Consenso sobre recomendaciones acerca de la limitación del soporte vital en terapia intensiva

Comité Nacional deTerapia Intensiva Pediátrica


 

II. Consideraciones sobre la admisión de pacientes en UCI

Existe un grupo de pacientes que se benefician por su admisión en unidades de cuidados intensivos: aquéllos cuya evolución puede modificarse positivamente por los recursos disponibles en la UCIP (patologías agudas potencialmente reversibles y agudizaciones o intercurrencias reversibles de pacientes con patologías crónicas) y que presentan un riesgo potencial por el que requieren monitoreo o controles de enfermería permanentes.
Otro grupo ­aquéllos que debido a su enfermedad de base, a su injuria aguda o a la combinación de ambas­ presenta una posibilidad muy reducida de recuperarse o beneficiarse con los tratamientos posibles en una UCI. En estos casos, el problema más difícil de definir es el objetivo terapéutico final. Una vez definido el mismo resulta más sencillo deducir las medidas más adecuadas. La unidad de cuidados intensivos no es un lugar donde los niños van a morir; más aún, las condiciones de aislamiento e invasividad usuales en estos ámbitos pueden influir negativamente en necesidades que son prioritarias para estos pacientes: la compañía de familiares, intimidad y un ámbito tranquilo y continente.
En este sentido puede intentarse una tipificación de pacientes en los cuales la admisión a UCI debe ser desalentada. En ningún caso esta tipificación pretende ser discriminatoria, ni violar los valores éticos de los médicos actuantes y menos aún decidir las conductas médicas apropiadas para cada caso.
 

Pacientes terminales
Son pacientes que padecen una enfermedad de naturaleza conocida, de evolución progresiva, irreversible, sin medidas terapéuticas curativas efectivas y con inminencia de muerte previsible en días, semanas o meses. Los objetivos terapéuticos más apropiados para este grupo de pacientes son los cuidados paliativos y éstos pueden ser ofrecidos en ámbitos más adecuados.
 

Pacientes con pobre calidad de vida
1.Coma o estado vegetativo persistente (seis meses o más de duración sin signos de mejoría).
Cualquier grado de coma que no reúna todos los criterios de muerte cerebral, sin interacción con el medio (aun cuando pueda parecer despierto), sin evidencia clínica de actividad cortical, pudiendo haber respuestas reflejas, apertura ocular espontánea y ciclos de sueño-vigilia.

Para este grupo se aplican las mismas consideraciones que en el anterior. El objetivo terapéutico más adecuado es el de los cuidados paliativos, la prolongación de la vida ­meramente biológica­ con técnicas de soporte vital invasivas debe ser desalentada.

2. Pacientes con incapacidad grave
Pacientes conscientes pero que dependen de otros para cumplir con todas las actividades de la vida cotidiana. Pueden ser ejemplos el daño neurológico severo (parálisis cerebral, secuela grave de procesos infecciosos, traumáticos, etc.) o la incapacidad respiratoria progresiva (enfermedades osteoarticulares invalidantes, neuromusculares, etc.). Para estos pacientes no es posible realizar recomendaciones generales, debiéndose considerar cada caso en forma individual.
En este tipo de decisiones, aun cuando los pacientes no presenten una situación crítica, actual o potencial, deben participar todos los médicos tratantes (clínicos y especialistas) y deben ser abordadas con anticipación a fin de identificar para cada caso el mejor interés del paciente.
 

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