Ácido fólico y embarazo: Un pequeño hábito con un gran impacto

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La atención preconcepcional, en conjunto con la atención prenatal, permite la anticipación y preparación para un embarazo óptimo, así como la intervención oportuna ante situaciones de riesgo. 

Dentro de las prácticas preconcepcionales y/o prenatales avaladas hasta la fecha y que han demostrado su eficacia, se encuentra la suplementación con ácido fólico. 

¿Qué es el ácido fólico? 

El ácido fólico es la formulación de laboratorio de la vitamina folato (vitamina B9). 

El folato se encuentra en muchos alimentos como verduras de hojas verdes y  frutas cítricas. Juega un papel importante en la formación de glóbulos rojos, tejidos y en la actividad celular. 

Nuestro cuerpo absorbe el ácido fólico con mayor facilidad que el folato. 

¿Por qué es importante tomar ácido fólico? 

En el embarazo el ácido fólico cumple un papel esencial para que se lleve a cabo la formación del sistema nervioso central del bebé. Durante las primeras semanas facilita que el embrión desarrolle el cerebro y el resto del sistema nervioso, incluyendo también el cierre del tubo neural (que contiene en su parte final la médula espinal). 

Su deficiencia puede resultar en lo que se conoce como “defectos del tubo neural”. 

¿Qué ocurre si no se cierra completamente el tubo neural? 

Se podrían producir malformaciones en el sistema nervioso del bebé. Las más frecuentes: 

  • Anencefalia (falta de desarrollo del cerebro y huesos craneales, defecto incompatible con la vida). 
  • Espina bífida (un defecto en la columna vertebral y en la médula espinal, de resolución quirúrgica).

Es necesario el consumo adecuado de esta vitamina (antes de la concepción y extenderse durante las primeras semanas del embarazo), para de esta manera poder disminuir el número de anomalías congénitas en los recién nacidos. 

¿Cuáles son los beneficios de su aporte? 

Según el Ministerio de Salud de Nación, la evidencia científica demuestra que si la persona gestante se suplementa con ácido fólico en las dosis correctas durante por lo menos tres meses antes de la concepción hasta las primeras 7- 12 semanas de gestación, el riesgo de malformaciones de estas características disminuye un 75%. 

Esto pone en evidencia la importancia de la planificación del embarazo, ya que permite implementar medidas preventivas fundamentales para la salud del futuro bebé y de la persona gestante. 

¿Cuándo y cómo consumir el suplemento de ácido fólico? 

La recomendación actual es recibir un suplemento de ácido fólico de 0,4 mg por día desde tres meses antes de la concepción y hasta cumplidas las primeras 7- 12 semanas de embarazo. 

Aunque las distintas sociedades científicas discrepan en cuanto a la duración de la suplementación, todas coinciden en que debe extenderse un mínimo de 7 a 12  semanas, y continuar posteriormente según los requerimientos nutricionales y la valoración individualizada de cada persona gestante. 

Casos Especiales 

Existe un grupo de personas gestantes con factores de riesgo aumentados para tener un recién nacido con defectos del tubo neural: 

  • Diabetes en tratamiento con insulina. 
  • Epilepsia con tratamiento farmacológico. 
  • Obesidad. 
  • Antecedentes familiares y/o embarazo anterior con defecto del tubo neural. A este grupo se le debe recomendar una dosis diaria mayor.  

¿Existe otra forma de incorporar esta vitamina?

Podemos encontrar una gran variedad de alimentos que contienen folato entre ellos las verduras de hojas verdes oscuras, espárragos, brócoli, palta, zanahorias, calabaza, nueces y cítricos. 

En Argentina en el año 2002 se sancionó la ley Nacional (Ley 25.630), obliga a que las harinas sean enriquecidas con esta vitamina. A pesar de esto, los alimentos no alcanzan a realizar una prevención suficiente, por lo que es importante recomendar a las personas gestantes en edad fértil que inicien un suplemento de ácido fólico desde antes de quedar embarazadas. 

Distintas jurisdicciones establecen leyes provinciales que aseguran el suministro obligatorio y gratuito de los suplementos de ácido fólico en el sistema público. 

Conclusión 

Iniciar en el período periconcepcional la suplementación con ácido fólico es una estrategia altamente efectiva para prevenir defectos del tubo neural. La evidencia demuestra que 0,4 mg diarios antes de la concepción y durante el primer trimestre reducen significativamente la incidencia de estas malformaciones, con dosis mayores indicadas en embarazos de alto riesgo. 

Es importante realizar las consultas preconcepcionales, dado que el ácido fólico puede ejercer su efecto preventivo antes de la formación del tubo neural. Una vez formado; no previene las malformaciones. La importancia de los cuidados previos al embarazo permite además, conocer las situaciones que requieran adecuación de la dosis. 

Iniciar la suplementación con ácido fólico es una intervención simple que puede marcar una gran diferencia en la salud del bebé.



Comité Nacional de Estudios Fetoneonatales - C.E.F.E.N.